Este libro nace de la necesidad de constatar si los mapas sociales, es decir, aquellas narrativas que hemos construido como sociedad, nos siguen siendo útiles y precisas para comprender los fenómenos que vivimos en el siglo XXI. En ese sentido, se trata de un texto que recopila datos generados por diversas instituciones públicas, con el fin de integrar una fotografía país más completa y compleja, que dé cuenta de las desigualdades territoriales y contribuya a reconocernos en esta nueva realidad desde indicadores sociales, económicos, culturales y políticos, los cuales nos hablan de cartografías sociales en profunda transformación.
El ejercicio de poner en diálogo distintos ejes temáticos permite construir una mirada panorámica del país que habitamos, y no del que creemos que existe. Esto pone en evidencia la necesidad de que los datos actualizados sobre cada uno de los temas constituyan la columna vertebral de las políticas públicas para la toma de decisiones. En otras palabras, se propone este aporte como una contribución de la academia a esa responsabilidad país, acerca de tomar decisiones basadas en datos.
El texto es, además, un esfuerzo interinstitucional entre dos universidades públicas y tres unidades académicas: El Centro de Investigación en Comunicación y la Escuela de Ingeniería Topográfica, ambos de la Universidad de Costa Rica, en conjunto con la Escuela de Sociología de la Universidad Nacional; además, con el apoyo de un profesional en estadística y minería de datos dedicado al proyecto. Es también un trabajo de carácter transdisciplinar, que elabora preguntas y análisis a partir de los estudios culturales, el análisis espacial, la comunicación, la sociología, los estudios de género, la estadística, los análisis financieros y matemáticos, en miras a desarrollar diferentes razonamientos y propuestas de trabajo.
El libro se divide en cuatro grandes ejes que van orientados al análisis de diferentes fenómenos sociales; a saber: la demografía, la economía, la cultura y la política. Además, el género y el territorio aportan perspectivas transversales. Estas cuatro dimensiones se expresan de manera diversa en el territorio, al tiempo que mujeres y hombres las viven de manera diferenciada. Desde esa perspectiva, este libro procura delinear algunos rasgos de un rostro social que podría no gustarnos, pero que requiere ser analizado, aunque muchas realidades nos incomoden.
El texto también está escrito desde la esperanza. Mirar estas nuevas cartografías nos invita a pensar nuevas rutas, a construir caminos viables para las políticas públicas que han estado históricamente atascadas en ciertos territorios y que requieren de una respuesta sociopolítica, cultural y económica contextualizada, la cual contemple los indicadores claves para el desarrollo humano.
